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Entrevista con Octavio Nadal Jul 18

Es necesario que los guionistas sepan de producción y comercialización.

Octavio Nadal es productor independiente y asesor en lanzamiento y comercialización de películas. Durante años desarrolló actividades orientadas a la apertura del mercado internacional para el Cine Argentino. En la actualidad, además de sus tareas como productor y asesor en asuntos de distribución, Nadal también participa como docente en talleres y cursos de cine. De hecho, acaba de pasar por Valencia donde dio clases en la 7ª Edición del Master Iberoamericano en Guión de Cine que imparte la Fundación para la Investigación del Audiovisual (FIA).

En esta entrevista habla del desconocimiento de muchos guionistas y directores sobre aspectos tan vitales para cualquier proyecto cinematográfico, como lo son la producción y la distribución. También explica las ventajas y desventajas de los mecanismos de coproducción entre países y advierte de las consecuencias que los nuevos medios de distribución como Internet pueden tener sobre la industria del cine.

- Con frecuencia, los cineastas encaran sus proyectos desde el punto de vista del guión y la dirección, y no consideran tanto aspectos como la producción, difusión y comercialización. ¿Deben ser tenidos en cuenta durante el proceso creativo?, ¿pueden influir en la historia que se busca contar?
- Creo que cuando un cineasta encara un proyecto de película y no considera los aspectos de la producción, lo que está haciendo es alejar la posibilidad de que su película sea hecha. Dejar volar la fantasía creativa en una novela no tiene costos, pero en una película es diferente y hay que considerar esos aspectos en la producción.
Acerca de la novela El perfume siempre me preguntaba cómo sería producir esa película en términos de costos. En este caso, la película se pudo hacer por el éxito que tuvo la novela, pero no siempre un guión puede desarrollar o puede alcanzar el éxito necesario para que se realice una inversión de 50 millones de dólares para llevarlo a la pantalla.
Los aspectos de difusión y comercialización son un poco más complicados y no sé si necesariamente deben ser tenidos en cuenta durante el proceso creativo. Ahora, que influyen en la historia que se quiere contar, seguro que influyen, sobre todo en las formas.

- ¿Considera necesario que tanto guionistas como directores tengan, sino conocimientos profundos, sí al menos nociones de producción y comercialización?
- Creo que todas las personas involucradas en un negocio cuanto más conozcan del medio en el que están insertos, mejor. Entonces, ¿debe un guionista conocer aspectos de producción y comercialización? Yo taxativamente creo que sí porque esto les permite en su proceso creativo hacer una ajuste a la realidad. Pienso que es conveniente que guionistas y directores los tengan en cuenta en la medida de que el objetivo del guión o del proyecto es que la película sea hecha.
Me sorprendo muchas veces cuando hablo con directores o guionistas noveles y veo que muchas veces tienen un desconocimientos muy, muy grande de aspectos de producción o comercialización.

- El desarrollo de proyectos, especialmente en el caso de creadores jóvenes, depende en buena medida de su participación en talleres, laboratorios de festivales y en la obtención de becas. ¿Qué sugerencias le daría a quienes aspiran a que sus proyectos sean seleccionados para esas instancias?
- Es difícil saber qué decirle a los jóvenes para que sean seleccionados en estas instancias. Cuando hablo con los chicos jóvenes les digo siempre que en todo proyecto deben prestarle especial atención tanto a la instancia del pitch, que es tan importante que desarrollen durante un taller, como a la realización de lo que yo llamo el “teaser “y el “trailer” contados.Los 30 segundos que dura un teaser deben tener la capacidad de poder contarle a terceros el alma y el espíritu de una película. Un guionista debe ser capaz, en un viaje en ascensor de la planta baja al sexto piso en un hotel, de pitchearle a un director el alma y el espíritu de ese guión.
Esencialmente para acceder a estas instancias, tienen que tener una convicción muy fuerte y una decisión de dedicarle muchísimo tiempo a un proyecto hasta que éste tome forma, y hasta que puedan seducir y transmitir emocionalmente lo que sienten cuando están escribiendo para que a quien lo escuche le haga ese clic y diga “esta idea vale la pena desarrollar”.

EL DOBLE FILO DE LA COPRODUCCIÓN

- En Latinoamérica lograr que un proyecto se convierta en película depende en muchos casos de la coproducción con otros países, muchas veces europeos. ¿Qué ventajas y qué riesgos supone este modelo?
- Este es un tema del que hablamos mucho y muchas veces. La coproducción es un mecanismo que acerca la viabilidad financiera o física, y en el que se suman los esfuerzos, ayudas y beneficios de organismos de diferentes países para la realización de películas.
En estos procesos, a mí me preocupa cuando los guiones se fuerzan para que cumplan con esos requisitos, y es entonces cuando se arman esos frankesteins en los que aparece un personaje de la nacionalidad del país productor minoritario que no se justifica o no se sostiene dentro de la idea de la historia, pero que se inventa a posteriori para justificar el requisito de que haya talento del país socio. Entonces, a partir de ahí muchas veces se empieza a desvirtuar el sentido, el alma del proyecto.
Ahora, pensar en historias que desde el mismo inicio sean transnacionales o que integren países que puedan coproducirlos, y que eso esté vinculado con el espíritu del proyecto, desde ya lo que va a hacer es que sea más fácil que esa película se haga, ya que la coproducción es una manera de facilitar ese proceso. Sería importante que los guionistas y directores conocieran los alcances y los aspectos técnicos y legales que hacen a la coproducción para que los tengan en mente cuando estén desarrollando sus historias.

- Hay autores que no admiten modificaciones en sus historias. En esos casos, ¿cómo se puede atraer a productores extranjeros para que participen del proyecto?, ¿qué interés pueden encontrar para sumarse a la película?
- Es cierto que hay autores que no admiten modificaciones en sus historias, y a mí eso me parece bien. Creo que la capacidad creativa es un derecho de cada uno y me parece entendible que un autor diga “yo quiero que la película se haga así”.
Pero hay que decir que existe una correlación entre la adaptabilidad y la posibilidad de que una película pueda ser realizada, entonces simplemente cuanto más estricto es un guionista, menos posible es que se lleve a cabo la película. A menos que estemos hablando – y de estos existen-  guiones o proyectos que son absolutamente geniales.

- Las cinematografías iberoamericanas comparten características como las dificultades a la hora de encontrar canales de distribución y exhibición, la posición de desventaja respecto a los productos de Hollywood y sufren lo costoso de las campañas de marketing y publicidad. ¿Sé puede salir de esa situación, se puede mejorar el panorama?; ¿Cómo?
- El desarrollo de una expresión cultural que tiene que ver con la industria, como es el caso del cine, tiene un montón de escollos en el camino. Y eso se nota más en una estructura como la del cine, en la que hay una claro predominio de la industria norteamericana.
Creo que los distintos mecanismos de regulación han ido ayudando, con incentivos y subsidios para las distintas etapas del desarrollo. Hoy vemos que hay muchos países en los que el esquema de incentivos a la producción ha sido muy eficiente. De hecho, en Argentina tenemos un promedio de 70 producciones al año y España tiene alrededor de 170 (130 películas de ficción y 40 documentales).
Ahora bien, pareciera que funcionó muy bien el sistema de subvenciones, subsidios y ayudas para la producción, pero es ahora cuando se produce un cuello de botella porque todas esas producciones no encuentran mecanismos de comercialización. Y ahí es donde me parece que los mecanismos de regulación deberían ser dinámicos e ir avanzando dentro de la cadena de producción. A lo mejor en este momento habría que empezar a pensar cómo se dedican parte de los subsidios para desarrollar mecanismos de promoción y comercialización, para que no se siga produciendo el fenómeno actual que de alguna manera genera frustración y que en el largo plazo va a afectar a la creación, a la riqueza y diversidad cultural porque vamos a tener cada vez más una mayor cantidad de películas sin posibilidad de tener una recuperación económica significativa.
Me parece que hay una deuda de los organismos nacionales respecto de la ayuda, el desarrollo y la definición de estrategias y asignación de recursos a la promoción, difusión y comercialización de la industria.
España es uno de los países que mejor ha tratado este aspecto. A través del ICEX y FAPAE (NdlR: Instituto Español de Comercio Exterior y Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles) ha desarrollado unas estrategias de presencia en los mercados audiovisuales importantísimas. Es muy placentero llegar al European Market del Festival de Berlín y ver que el stand más grande de todos es el español. También han trabajado mucho encuentros como Mipcom, MipTV, Cannes y han desarrollado también estrategias como la Spain TV Expo de Miami.
Tengo entendido que España exporta productos audiovisuales por alrededor de 100 millones de euros al año mientras que en Argentina, que en términos de cantidad no produce mucho menos que España, estamos muy lejos de exportar por esas cantidades. 
Creo que España es un ejemplo en este sentido y que éste es el camino a seguir. 

EL IMPACTO DE INTERNET

- El consumo de cine y de contenidos audiovisuales por nuevos medios, como Internet, ¿pueden contribuir a encontrar nuevas maneras de llegar al público?, ¿piensa que a partir de ahí se podrán establecer nuevos canales de comunicación y difusión para las cinematografías no mayoritarias?
- Los nuevos medios como Internet ya son canales de distribución. Uno siempre ve la realidad como si fuera un momento de crisis, creo que eso forma ya parte del proceso dinámico…antes no había DVD, y cuando apareció se dijo “esto es el fin de la industria cinematográfica”, y no ocurrió así. Lo que sucede es que los procesos tecnológicos van apareciendo y lo interesante es ver cómo todo se readapta.
Evidentemente Internet y el creciente ancho de banda disponible va haciendo más posible tener un mecanismo de distribución que hasta el momento no es muy preciso porque los anchos de banda no permiten todavía bajar con la calidad y velocidad necesarias contenidos de video. Pero esta es una tendencia irreversible y seguramente en el mediano plazo ya será algo cotidiano poder bajarse una película en poco tiempo y en alta definición, y también será relativamente sencillo contar en casa con un equipo de proyección y de audio con un nivel de calidad parecida a los de las salas cinematográficas.
Esto indudablemente va a ocurrir, entonces hay que encontrar mecanismos para que esto no atente contra el negocio y no fomente la canibalización. Es un tema muy complicado que ya se dio en la industria de la música … habrá que encontrar soluciones imaginativas y creativas para conseguir que no desaparezca la capacidad de explotación económica de una industria que, con los niveles de inversión que tiene, necesita imprescindiblemente un retorno económico. En la medida en que los nuevos canales de distribución atenten contra el retorno económico desaparecerá la decisión de invertir; y si esto ocurre, desparecerá la capacidad de producir. Ahí es donde lo veo contraproducente.
Lo que hay que hacer es poner la imaginación en juego para encontrar un mecanismo que aproveche estos nuevos medios de comunicación que facilitan la distribución pero sin que deglutan la capacidad de la industria.

Categoría: Entrevistas